Mariela Scafatti
Las palabras vienen después
2014
Las Palabras vienen después

Por Mariela Scafati, Javier Barilaro, Fernanda Laguna

–A veces cuando pinto, es tan poco lo que hay que hacer, es solamente pintar y no pasarse de los límites de una superficie y estar tan concentrada en eso me parece muy difícil. Esto no es para decir “ay qué difícil lo que hago”, pero lo que me atrae es que eso poco que hago no lo sé hacer… –Por ahí buscas realizar ejecuciones mínimas porque lo que vos estás buscando pintar no es un color al lado de otro sino una vibración extraterrestre (en el sentido que aún no existe en la tierra) y necesitas deshacerte de la mayor cantidad de problemas fácticos posibles, para hacer que pase ese algo especial-espacial con el color que es algo más que difícil. –Y sí, a veces siento que en vez de tener una espada tengo un fósforo para enfrentarme a los problemas de la pintura. Pintar un plano es algo enorme y sólo quiero hacer eso y a la vez me digo, “bueno, cuánto tiempo permaneceré así… Me encantaría estar tres años, pintando de esta manera…” Los cuadros tienen esa maldición que siempre parecen cuadros, y finalmente logran convencer. –¿Convencer de qué? –Que son cuadros. Éstos son cuadros, tienen un marco, tienen todas las cosas que tienen que tener los cuadro, construyen esa presencia. –Claro, vos partís de un marco para que no sea el problema principal al abordar el trabajo la idea de cuadro. Reducís el arte con su magia, a un marco. ¡Es una maldición pero la que le haces al arte vos! El cuadro está antes de “comenzar” a trabajar, porque no es lo importante. Lo que importa es que, sea lo que sea lo importante, te tome sí o sí por sorpresa. –¿Javi…? –Yo voy a hacer una obra con la forma del mapa de la Isla de los Estados. La elegí porque siempre ando buscando islas recónditas, y queda bien al sur, al lado de Tierra del Fuego. "Isla de los Estados" a mí me suena como "Isla de los Estados Anímicos", por eso me gusta ese nombre. Y dentro de esa forma voy a pintarla... todo verde, más amarillo más azulado, pero verde. –En un punto es como si vos ocuparas esa isla, le pondrías tus colores, como si pudieras inventar un clima, le pondrías eso, tu clima emocional… –Pienso que en el contorno de tu isla hay algo de caligrafía. –Sí, pero abstracta. No tengo algo que quiera contar en palabras, así que solo pintar, pero hacer algo liso no me alcanza, entonces todo ese enrosque manchístico sería mi monocromo… Al ser una isla prácticamente deshabitada en un confín del mundo, no puedo meter palabras, ¿quién las diría?… no sé, tiene que tener una lógica un texto en ése lugar… uno de esos lugares al final de algo, al fin del mundo. –Cada uno tiene su fin del mundo. –Hay muchos fines del mundo. –Sí, por todos lados jajajaja –Pensar en la isla de los estados me hace pensar en el final, o en el principio de Sudamérica. Y al pintarla pintas a toda Sudamérica. –… –Me gusta mucho como la forma irregular de mi trabajo se relaciona y contrasta con tus obras con tanto rectángulo ¿no? ¡cada obra tuya es como un archipiélago de rectángulos! –¡Tal cual! se siente a la cordillera sumergida uniendo las partes en el ensamble que haces en el reverso de las obras. –Sí, la parte de atrás es en la parte donde pongo más el cuerpo. Me gusta trabajar mucho en cómo hacer que se vuelva fuerte esa unión entre los cuadros que al principio es tan frágil. Es algo medio imposible que se transformen en una sola cosa. –… –Hasta ahora estaba convencida que si la muestra no tenía nombre, no podía empezar a trabajar. Si no había título no había obra, pero esta vez empecé a pintar antes de que éste apareciera, y pensé en todos esos artistas concretos que detestaban la anécdota, y ahora pienso que si alguien me relacionara con un artista concreto sería un error, porque yo soy... ¡Juana La anécdota! En los marcos que estoy usando, antes habían cuadros de caballos, un póster de un payaso, la foto la foto de un bebé… –¡Yo también! siempre tuve un propósito con cada muestra que era un texto, y en este caso no tengo nada que quiera decir con palabras, sin embargo, el nombre de la isla que elegí, a la anécdota la trae... –Entonces se podría decir que la ausencia de texto y los marcos o contornos son algo importante en la muestra. Estos últimos actúan como fuerzas magnéticas. Los marcos que se unen formando archipiélagos en Mariela y la pared, el mar de la isla en Javier que la conecta a un continente. ¿Tiramos títulos? –“Sin palabras y con contornos” –“Un contorno preciso” –Un contorno preciso, es lindo, o “Un contorno precioso” –“Los estados del contornos” –Jajaja, ese es muy neo-serio –“Estado de pintura” –“El marco de los estados” –“El día que Mariela conoció a Javier” –“Cuando no hay nada que decir: pintamos” –A ver, ahora tiremos preguntas que se hacen cuando uno pinta. –¿Qué puedo pintar? –Hoy fue: ¿cómo hago para lograr luz? ¿el brillo y la luz son lo mismo? –¿Cómo hago para hacer algo que desprenda mucha energía pero sin usar contrastes de color tan exagerados como usé siempre?, yo estoy en esa… –Otra pregunta: ¿podré estar en este estado de pintar por pintar, mucho tiempo? –Otra cuestión: cómo aprovecho todas las porquerías que tengo en mi casa para con eso hacer alguna obra inteligible. –¿Qué es un cuadro, por qué un cuadro? ¿por qué la gente se para delante de un cuadro con una actitud? Cuanta más relación tengo con un cuadro, más raro se me vuelve. No es que cada vez me sienta más familiarizada. Esa es la pregunta. ¿Qué es esto? ¿qué estoy pintando? Una rareza. –A mí lo feo me parece muy atrapante. Lo lindo es lo conocido, lo feo es lo extraño a lo que no estás acostumbrado. Pero me gusta y cuesta bastante trabajar con lo feo sin que se vuelva algo domesticado, es decir que siga vibrando en su feéz. Me parece que todos tenemos un poquito de eso, como en Javier, que ves su pincelada y decís ¡es imposible! Vos sos como los Ramones que no ensayaban para seguir haciéndolo mal, para no perder el estilo y ¡qué me quieran como soy! Todo feo –Siempre recuerdo una frase que me quedó de Cucurto: “las cosas bien ya están hechas, hay que hacer las cosas mal”. Si ya Velázquez pintó bien, ahora hay que pintar de otra manera: mal. –La pintura tiene que ver con uno, con las preguntas que uno se hace al momento de pintar. Cuando no te preguntás ¿cómo hago?... no pintás. No dejás de pintar si las cosas dejan de conmoverte o si no tenés nada para decir, si no cuando no te preguntás ¿cómo hago para que este verde se vea como un rojo? Y ese diálogo se alimenta pintando, la única forma que hay para que surjan las preguntas es pintar, cuando intervenís la tela sea para bien o para mal, ahí empieza la reflexión verdadera. Cuando lo que hacemos no cierra es una suerte, porque es lo que hace que uno siga haciendo.

–Estamos en problemas. –La pintura es el problema. –Sí, la palabra viene después. –¡Tal cual! –Por ahí ustedes “limitándose” buscan lanzarse conscientemente a través de la pintura a una regresión visual, táctil. Que los lleve a un momento previo a la palabra. Es lindo “la palabra viene después” como título de la muestra, da a entender lo que vos decías “no digo siempre sino digo este momento”. En él están el ahora y el todo lo que puede venir a la vez. Y esto es absolutamente pictórico –Muy del hacer. –Muy del color, la luz.